Elegir entre aerotermia o geotermia es una de las dudas más habituales cuando alguien quiere descarbonizar su calefacción, refrigeración y ACS. Ambas son bombas de calor (tecnología renovable, eléctrica y muy eficiente), pero se alimentan de fuentes térmicas distintas —aire exterior en la aerotermia y subsuelo en la geotermia—, lo que cambia su rendimiento, coste de instalación, requisitos de obra, ruido, permisos y retorno. En este artículo te ayudamos a decidir con criterios técnicos y prácticos antes de instalar aerotermia en Madrid.
Qué son y cómo funcionan
Aerotermia
La aerotermia es una bomba de calor aire-agua. Funciona tomando energía del aire exterior, incluso cuando hace frío, gracias a un circuito frigorífico que extrae el calor del aire y lo transfiere al circuito de calefacción y ACS de la vivienda.
- En invierno: capta calor del aire y lo introduce en la vivienda.
- En verano: invierte el ciclo, absorbiendo calor interior y expulsándolo fuera, como un aire acondicionado.
El equipo principal es la unidad exterior, parecida a la de un aire acondicionado, y una unidad interior que conecta con el circuito de agua (suelo radiante, fan coils o radiadores).
Geotermia
La geotermia es también una bomba de calor, pero en este caso la fuente de energía es la tierra. El subsuelo mantiene una temperatura bastante constante durante todo el año (entre 12 y 18 °C en la mayoría de la península ibérica), lo que asegura un rendimiento muy estable.
Para aprovecharlo, se instalan sondeos verticales (pozos de 60–150 metros, a veces más) o colectores horizontales enterrados en el terreno. Por ellos circula agua con glicol que transporta el calor del terreno hasta la bomba de calor, ubicada en el interior del edificio.
La gran ventaja de este sistema es que no depende de la variabilidad climática de la superficie.
Aerotermia vs Geotermia: Analizamos el rendimiento
El rendimiento de una bomba de calor se mide con dos indicadores clave:
- COP (Coefficient of Performance): mide la eficiencia instantánea. Un COP de 4 significa que por cada 1 kWh eléctrico consumido, el sistema entrega 4 kWh térmicos.
- SCOP (Seasonal COP): mide la eficiencia media durante toda la temporada de calefacción, teniendo en cuenta los cambios de temperatura y los ciclos de desescarche.
En la práctica:
- Aerotermia:
- SCOP habitual: entre 3,0 y 4,0 en climas templados.
- En zonas con inviernos duros, cuando el aire exterior está muy frío, el rendimiento disminuye. Esto puede implicar apoyos eléctricos para cubrir picos de demanda.
- En refrigeración, la aerotermia es muy eficiente, incluso en veranos calurosos.
- Geotermia:
- SCOP habitual: entre 4,0 y 5,0, con menos variación estacional.
- Mantiene un rendimiento alto incluso en climas extremos, gracias a la temperatura estable del subsuelo.
- En verano, además de refrigeración activa, puede aprovechar el free-cooling, enfriando la vivienda con un gasto eléctrico mínimo.
Conclusión: si vives en una zona con inviernos muy fríos o veranos muy calurosos, la geotermia ofrece una eficiencia más estable. En climas templados, la aerotermia también consigue excelentes resultados.
Aerotermia de altas prestaciones: el caso de Wolf
Uno de los avances más importantes en la aerotermia en los últimos años es la capacidad de algunos fabricantes para garantizar un rendimiento estable incluso en condiciones climáticas extremas. Un ejemplo destacado es la marca Wolf, que ha desarrollado bombas de calor aire-agua diseñadas para climas exigentes.
- Funcionamiento en invierno: las unidades de Wolf mantienen una producción eficiente de calefacción incluso con temperaturas exteriores de hasta -15 °C, sin necesidad de apoyos eléctricos en muchos casos. Esto permite instalar aerotermia en regiones donde antes solo se recomendaba la geotermia o calderas híbridas.
- Funcionamiento en verano: durante olas de calor, con temperaturas exteriores cercanas a los 45 °C, los equipos continúan ofreciendo refrigeración de manera fiable, evitando caídas bruscas de rendimiento.
- Producción de ACS: la aerotermia de Wolf es capaz de generar agua caliente sanitaria a temperaturas más altas (hasta 60 °C en ciertos modelos) sin resistencia eléctrica, lo que incrementa el confort y la seguridad sanitaria frente a legionela.
- Tecnología inverter y refrigerantes modernos (R32/R290): estos avances permiten adaptar la potencia al 100 % de la demanda real en cada momento y mantener la eficiencia en todo el rango operativo.
En la práctica, esto significa que la aerotermia ya no está limitada a climas suaves: con fabricantes como Wolf se ha convertido en una solución fiable incluso en zonas de la Meseta, Pirineos o centro de Europa, donde antes se pensaba que solo la geotermia podía mantener un rendimiento óptimo.
Eso sí, aunque estas máquinas trabajan en condiciones extremas, hay que recordar que la geotermia sigue teniendo la ventaja de la estabilidad térmica del subsuelo: su SCOP no depende de las variaciones exteriores, lo que a la larga sigue suponiendo un ahorro adicional en consumo eléctrico.
Consumo eléctrico de Aerotermia vs Geotermia
Para entender la diferencia entre aerotermia y geotermia en la práctica, conviene poner números. Supongamos una vivienda unifamiliar con una demanda anual de 10.000 kWh térmicos para calefacción y ACS.
- Aerotermia Wolf (SCOP medio ≈ 4,2–4,5)
- Consumo eléctrico ≈ 10.000 / 4,3 = 2.325 kWh/año
- Geotermia (SCOP medio ≈ 4,5–5,0)
- Consumo eléctrico ≈ 10.000 / 4,7 = 2.127 kWh/año
Si tomamos un precio orientativo de 0,20 €/kWh, los gastos serían:
- Aerotermia Wolf: 2.325 kWh × 0,20 € ≈ 465 €/año
- Geotermia: 2.127 kWh × 0,20 € ≈ 425 €/año
La diferencia es ahora de solo 40 €/año, una brecha muy pequeña gracias a la alta eficiencia de la gama de Wolf.
¿Qué significa esto en la práctica?
- En viviendas con demandas moderadas, la aerotermia de Wolf puede ser casi tan rentable como la geotermia, pero con una inversión inicial notablemente menor y sin necesidad de perforaciones.
- En viviendas con gran demanda energética (piscinas climatizadas, grandes superficies habitables, edificios terciarios), la geotermia sigue teniendo ventaja a largo plazo porque su SCOP se mantiene muy estable en cualquier condición.
Integración con emisores
Tanto aerotermia como geotermia funcionan mejor con emisores de baja temperatura:
- Suelo radiante/refrescante: es el sistema ideal. Permite trabajar a 35 °C en calefacción y alrededor de 18 °C en refrigeración, maximizando la eficiencia.
- Fan coils: también son muy compatibles. Ofrecen calefacción y refrigeración, y son una buena opción en rehabilitaciones.
- Radiadores convencionales: aquí es donde surgen problemas. Los radiadores de alta temperatura penalizan mucho el rendimiento. Para usarlos habría que sobredimensionarlos, cambiarlos por modelos de baja temperatura o combinar con otro sistema de apoyo.
La geotermia, al tener una fuente más estable, soporta mejor las impulsiones altas, aunque sigue siendo recomendable trabajar en baja temperatura.
ACS y refrigeración: confort todo el año
En cuanto a agua caliente sanitaria (ACS), ambos sistemas funcionan de manera eficiente. La diferencia es que, en climas muy fríos, la aerotermia puede tener ligeras caídas de rendimiento, mientras que la geotermia mantiene la producción de ACS estable todo el año.
En refrigeración, las dos tecnologías funcionan bien, pero la geotermia tiene la ventaja del free-cooling, enfriando con un consumo eléctrico casi nulo. Esto es especialmente interesante en viviendas de gran tamaño o edificios de oficinas.
Aerotermia vs Geotermia: espacio estética y ruido
- Aerotermia: requiere instalar una unidad exterior visible, que genera algo de ruido (muy leve) y movimiento de aire. En comunidades de vecinos o patios interiores, esto puede ser un problema.
- Geotermia: no necesita unidad exterior. Todo queda en el interior o enterrado, por lo que es invisible, silenciosa y discreta.
Si el ruido y la estética son factores clave, la geotermia es la opción más adecuada.
¿Cuándo es mejor instalar aerotermia o geotermia?
No existe una respuesta universal a la pregunta “¿aerotermia o geotermia?”. Todo depende de factores como el clima, el tipo de vivienda, la superficie disponible, el presupuesto inicial y los hábitos de consumo energético. Veamos cada escenario con más detalle:
Aerotermia: cuándo es la mejor opción
La aerotermia destaca por su versatilidad, facilidad de instalación y menor inversión inicial. Es la opción ideal en:
- Viviendas unifamiliares en climas templados: si la temperatura exterior rara vez baja de los -5 °C en invierno, el rendimiento estacional (SCOP) de una aerotermia es muy alto. En zonas mediterráneas o atlánticas suaves, funciona de manera excelente.
- Rehabilitaciones y reformas: la aerotermia no requiere perforaciones ni obras de gran envergadura, lo que facilita su implantación en viviendas ya construidas. Basta con un espacio exterior para la unidad.
- Presupuesto ajustado: la inversión inicial suele estar entre un 40 y 60 % por debajo de la geotermia, lo que permite amortizarla más rápido, sobre todo en demandas energéticas medias.
- Necesidad de refrigeración en verano: las bombas de calor aire-agua trabajan muy bien en frío, incluso con temperaturas exteriores altas. Esto las convierte en una solución práctica y polivalente.
- Edificaciones con poco espacio exterior o sin terreno para sondeos: chalets adosados, casas urbanas o pisos con sala de calderas compartida pueden instalar aerotermia sin complicaciones.
- Usuarios que buscan flexibilidad tecnológica: al ser más económica, la aerotermia se combina con facilidad con paneles fotovoltaicos, acumuladores de ACS o incluso sistemas híbridos.
Un ejemplo típico sería una familia en una casa unifamiliar en la mayor parte de España de 160 m², bien aislada, que quiere climatización y ACS con un presupuesto contenido. La aerotermia de alta eficiencia (como Wolf) cubriría perfectamente sus necesidades, con un consumo eléctrico moderado y retorno de la inversión en pocos años.
Geotermia: cuándo es la mejor opción
La geotermia es el “Ferrari” de la climatización renovable: mayor eficiencia, silencio y estabilidad, a cambio de una inversión inicial más alta y requisitos de obra más exigentes. Conviene en:
- Climas fríos o con grandes oscilaciones: en zonas de la Meseta, Pirineos o interior de Europa, donde los inviernos son largos y duros, la geotermia mantiene un rendimiento estable y superior a la aerotermia, sin pérdidas notables en olas de frío.
- Viviendas con alta demanda energética: chalets de gran tamaño (>250 m²), segundas residencias con piscina climatizada o edificios con ocupación alta se benefician más de la eficiencia adicional de la geotermia.
- Proyectos de obra nueva: en promociones o viviendas de nueva construcción es más sencillo planificar sondeos y colectores. Además, los sobrecostes se diluyen dentro del proyecto global y el retorno a largo plazo es más evidente.
- Usuarios que valoran el silencio y la estética: la ausencia de unidad exterior hace que la instalación sea invisible y sin ruidos molestos, algo muy valorado en entornos urbanos o viviendas premium.
- Perspectiva a largo plazo: las sondas geotérmicas tienen una vida útil superior a 50 años, por lo que la inversión se amortiza con creces en horizontes de 20–30 años.
- Edificios terciarios y comunidades de vecinos: hoteles, residencias de mayores, oficinas y comunidades con consumos centralizados logran grandes ahorros y estabilidad al repartir el coste inicial entre muchos usuarios.
Un ejemplo sería una vivienda de 300 m² en Pirineos con piscina cubierta y alta ocupación. Aquí la geotermia no solo ofrece un confort constante todo el año, sino que el ahorro en consumo eléctrico respecto a aerotermia puede superar los 500–600 €/año, justificando la inversión inicial.



