Una de las dudas más habituales al sustituir una caldera de gas o gasóleo es esta:
¿Puedo instalar aerotermia y mantener mis radiadores?
Sí, en muchos casos se puede. Pero eso no significa que cualquier vivienda con radiadores vaya a funcionar igual de bien ni que el consumo vaya a ser siempre bajo.
La clave está en tres factores:
- cuánta temperatura necesitan realmente los radiadores;
- cuánta energía pierde la vivienda;
- y cómo rinde la bomba de calor cuando trabaja a esa temperatura.
En una instalación con suelo radiante, una aerotermia puede trabajar habitualmente con temperaturas de impulsión bajas, alrededor de 30-35 °C. Con radiadores convencionales puede necesitar 45, 50, 55 °C o incluso más.
Y cuanto mayor es la temperatura que debe producir la bomba de calor, menor suele ser su rendimiento y mayor su consumo eléctrico.
Por eso la pregunta correcta no es simplemente: “¿La aerotermia funciona con radiadores?” Sino: “¿A qué temperatura necesitan funcionar mis radiadores para calentar mi casa y cuánto consumirá la aerotermia en esas condiciones?”
Sí, la aerotermia puede funcionar con radiadores convencionales
No es obligatorio instalar suelo radiante para tener aerotermia.
En viviendas existentes es perfectamente posible conservar los radiadores si estos son capaces de cubrir las necesidades térmicas de las habitaciones trabajando a una temperatura compatible con la bomba de calor.
De hecho, en Bioters instalamos equipos capaces de producir agua a temperaturas elevadas precisamente para rehabilitaciones en las que interesa conservar los emisores existentes.
El problema aparece cuando una vivienda necesita que el agua circule constantemente a 65-75 °C para mantener una temperatura confortable.
La bomba de calor puede alcanzar temperaturas altas, pero hacerlo no significa que vaya a trabajar con la misma eficiencia que a 35 o 45 °C.
Por qué una aerotermia consume más con radiadores que con suelo radiante
Una bomba de calor tiene que transportar calor desde el aire exterior hasta el agua del circuito de calefacción.
Cuanta mayor diferencia exista entre la temperatura exterior y la temperatura que queremos alcanzar en el agua, mayor trabajo tendrá que realizar el compresor.
Por eso, como regla general: menor temperatura de impulsión = mayor eficiencia y mayor temperatura de impulsión = menor eficiencia
El IDAE muestra este efecto claramente en un ejemplo de una vivienda unifamiliar de Madrid con radiadores.
En dicho caso, cuando la temperatura exterior era de -3,4 °C y el sistema impulsaba agua a 55 °C, el COP de la bomba de calor era aproximadamente 2,1.
Con 7 °C exteriores e impulsión alrededor de 45 °C, el COP aumentaba aproximadamente hasta 4,1.
Y con 12 °C exteriores e impulsión cercana a 40 °C, alcanzaba alrededor de 5,7.
Es decir, la misma máquina puede consumir cantidades muy diferentes dependiendo de las condiciones en las que tenga que trabajar.
¿Qué significa un COP de 2, 3 o 4 en la factura?
Podemos verlo de forma sencilla.
Si una vivienda necesita producir: 20.000 kWh térmicos de calefacción al año y la bomba de calor consigue un rendimiento estacional equivalente a 4:
20.000 ÷ 4 = 5.000 kWh eléctricos
Pero si, por trabajar con temperaturas más elevadas, su rendimiento medio fuese 2,5:
20.000 ÷ 2,5 = 8.000 kWh eléctricos
Estamos produciendo exactamente la misma calefacción.
La diferencia es: 3.000 kWh eléctricos adicionales al año.
Con un precio orientativo de electricidad de 0,20 €/kWh, serían unos: 600 € más al año.
Por eso en una vivienda de aerotermia con radiadores no basta con comprobar si la máquina “puede llegar a 70 °C”.
Lo realmente importante es saber a qué temperatura tendrá que trabajar la mayor parte del invierno.
Caso 1: chalet con radiadores grandes y buen aislamiento
Supongamos una vivienda de 200 m².
Tiene:
- aislamiento razonablemente bueno;
- ventanas modernas;
- radiadores relativamente grandes;
- una caldera antigua que trabajaba a temperaturas elevadas aunque no siempre fuese necesario.
Al hacer el estudio comprobamos que durante buena parte del invierno la casa puede mantenerse confortable impulsando agua a: 45-50 °C
En este escenario, mantener los radiadores puede tener bastante sentido.
La aerotermia trabaja a temperaturas razonables, el rendimiento puede ser bueno y nos ahorramos:
- levantar suelos;
- instalar suelo radiante;
- sustituir todos los emisores;
- realizar una reforma importante dentro de la vivienda.
Este es precisamente uno de los escenarios donde aerotermia + radiadores puede ser una solución especialmente interesante.
Caso 2: chalet antiguo con radiadores pequeños
Ahora imaginemos una aerotermia para un chalet de 200m2.
Pero tiene:
- aislamiento pobre;
- ventanas antiguas;
- radiadores relativamente pequeños;
- importantes pérdidas térmicas.
Actualmente necesita que la caldera impulse aproximadamente a: 70 °C para conseguir mantener 21-22 °C en el interior durante los días fríos.
Instalar una bomba de calor capaz de alcanzar 70 °C no resuelve automáticamente el problema de eficiencia.
Puede funcionar. Pero si la aerotermia tiene que trabajar gran parte del invierno a temperaturas muy altas, su rendimiento será inferior.
En este caso habría que estudiar alternativas como:
- mejorar el aislamiento;
- ampliar determinados radiadores;
- sustituir algunos emisores;
- instalar radiadores de baja temperatura;
- utilizar fancoils;
- o combinar varias medidas.
El objetivo sería reducir la temperatura de impulsión necesaria.
Caso 3: la casa necesita 55 °C solo cuando hace mucho frío
Este escenario es muy habitual y es importante entenderlo.
Supongamos que la instalación necesita:
- 40 °C cuando fuera hay 12 °C;
- 45 °C cuando hay 7 °C;
- 50 °C cuando hay 2 °C;
- 55 °C cuando se alcanzan temperaturas bajo cero.
Eso es muy diferente de una vivienda que necesita 60 °C durante prácticamente todo el invierno.
De hecho, el ejemplo del IDAE de aerotermia en Madrid refleja precisamente este funcionamiento variable: la temperatura de impulsión aumenta a medida que desciende la temperatura exterior.
Una buena regulación permite que la máquina produzca únicamente la temperatura de agua que necesita la vivienda en cada momento.
Esto se conoce habitualmente como curva climática.
Y puede reducir considerablemente el consumo frente a mantener una temperatura fija elevada durante toda la temporada.
¿Cuánto puede consumir una aerotermia con radiadores?
No existe un consumo estándar.
Pero podemos construir algunos ejemplos para entender las diferencias.
Supongamos una vivienda que necesita anualmente: 18.000 kWh térmicos para calefacción.
Instalación muy favorable con radiadores
Rendimiento estacional aproximado utilizado en el ejemplo: SCOP 4
Consumo: 18.000 ÷ 4 = 4.500 kWh eléctricos/año
Instalación razonablemente eficiente
SCOP: 3,2
Consumo: 18.000 ÷ 3,2 = 5.625 kWh/año
Instalación trabajando habitualmente a alta temperatura
SCOP: 2,5
Consumo: 18.000 ÷ 2,5 = 7.200 kWh/año
Con un precio eléctrico orientativo de 0,20 €/kWh:
| Rendimiento | Consumo eléctrico | Coste orientativo anual |
|---|---|---|
| SCOP 4 | 4.500 kWh | 900 € |
| SCOP 3,2 | 5.625 kWh | 1.125 € |
| SCOP 2,5 | 7.200 kWh | 1.440 € |
La vivienda necesita exactamente la misma cantidad de calor en los tres escenarios.
Lo que cambia es la eficiencia con la que conseguimos producirlo.
¿A partir de qué temperatura dejan de compensar los radiadores?
No existe una frontera exacta como: “Hasta 55 °C compensa y a partir de 56 °C no.”
Sería demasiado simplista. Hay que comparar el sistema completo.
Una instalación que necesita puntualmente 60 °C durante unas pocas horas al año puede funcionar muy bien. Otra que necesita 60-65 °C durante meses puede ofrecer un resultado mucho menos interesante.
Por eso debemos analizar: qué temperatura máxima necesita la casa pero también: cuántas horas al año necesita realmente esa temperatura.
En Madrid, el propio ejemplo técnico del IDAE muestra cómo la mayor parte de las horas de calefacción se producen con temperaturas exteriores bastante menos extremas que los días más fríos del invierno.
Dimensionar toda una instalación pensando únicamente en la peor noche del año puede conducir a decisiones poco eficientes.
¿Cómo saber a qué temperatura necesitan funcionar mis radiadores?
Una forma práctica de obtener una primera referencia es observar cómo funciona actualmente la caldera.
Por ejemplo:
Si durante un día frío tu caldera impulsa a 70 °C pero la vivienda alcanza rápidamente la temperatura y se producen muchos encendidos y apagados, es posible que los radiadores tengan margen para trabajar con agua menos caliente.
Se puede realizar una prueba progresiva reduciendo la temperatura de impulsión y observando si la vivienda sigue alcanzando el confort deseado.
Por ejemplo:
70 °C → 60 °C → 55 °C → 50 °C.
Si la casa consigue mantener aproximadamente 21 °C con agua a 50 °C en condiciones de invierno normales, puede ser una señal favorable para la futura instalación de aerotermia.
Sin embargo, una prueba doméstica no sustituye un cálculo profesional.
Para dimensionar correctamente hay que conocer la potencia que entrega cada radiador a las nuevas temperaturas y compararla con las pérdidas térmicas de cada estancia.
Un radiador no entrega la misma potencia a 70 °C que a 45 °C
Este punto resulta fundamental.
Supongamos que tenemos un radiador que con una caldera tradicional entrega: 1.500 W en determinadas condiciones de temperatura. Si reducimos considerablemente la temperatura del agua, ese mismo radiador ya no entregará 1.500 W.
Puede entregar bastante menos.
Por eso no podemos decir:
“Tengo diez radiadores, los conectamos a la aerotermia y ya está.”
Hay que comprobar si esos radiadores seguirán siendo capaces de cubrir la demanda térmica de cada habitación cuando trabajen con temperaturas inferiores.
Si no alcanzan la potencia necesaria tenemos varias opciones.
Opción 1: aumentar algunos radiadores
A veces no es necesario sustituir toda la instalación. Puede bastar con ampliar determinados radiadores.
Por ejemplo: un dormitorio puede funcionar perfectamente con el radiador existente, mientras que el salón necesita aumentar superficie de emisión.
Al disponer de más superficie podemos conseguir la misma cantidad de calor utilizando agua a menor temperatura.
Esto mejora las condiciones de funcionamiento de la bomba de calor.
Opción 2: radiadores de baja temperatura
Otra solución son los emisores específicamente diseñados para trabajar con temperaturas inferiores.
Permiten entregar una potencia adecuada con agua menos caliente que determinados radiadores convencionales.
Pueden resultar especialmente interesantes cuando queremos:
- mantener una estética similar a los radiadores;
- evitar levantar el suelo;
- reducir temperatura de impulsión;
- mejorar la eficiencia de la bomba de calor.
Opción 3: sustituir radiadores por fancoils
Los fancoils pueden trabajar con temperaturas de agua bajas y además ofrecen una ventaja adicional: permiten calefacción y refrigeración.
Esto es importante. Si mantenemos radiadores tradicionales, normalmente los utilizaremos únicamente para calefacción.
La aerotermia puede producir agua fría en verano, pero no podemos hacer circular agua fría por radiadores convencionales y esperar que funcionen como un sistema de aire acondicionado.
Si queremos utilizar la misma instalación para frío, los fancoils pueden ser una alternativa.
En Bioters, por ejemplo, podemos aprovechar en determinados casos la red de tuberías existente y sustituir radiadores por fancoils, reduciendo la obra necesaria.
Opción 4: combinar emisores
No es obligatorio utilizar el mismo sistema en toda la vivienda.
Un chalet puede tener, por ejemplo: suelo radiante en la planta baja y radiadores o fancoils en la planta superior.
También puede mantener determinados radiadores y sustituir únicamente aquellos que condicionan excesivamente la temperatura de impulsión.
En rehabilitación, estas soluciones mixtas pueden ofrecer un equilibrio interesante entre:
- coste de obra;
- consumo;
- confort;
- inversión inicial.
¿Compensa aerotermia con radiadores frente a cambiar todo a suelo radiante?
Muchas veces, sí. Supongamos que tenemos un chalet terminado y habitado. Instalar suelo radiante podría implicar:
- levantar pavimentos;
- modificar puertas;
- actuar sobre varias habitaciones;
- rehacer acabados;
- elevar considerablemente la inversión.
Aunque el suelo radiante consiga una eficiencia superior, el ahorro adicional podría tardar muchos años en compensar toda esa obra.
Si podemos conseguir buenos resultados manteniendo o adaptando los radiadores existentes, el retorno de la inversión de la aerotermia puede ser incluso mejor porque la instalación inicial resulta mucho más económica.
Por eso no siempre buscamos la solución técnicamente más eficiente en términos absolutos.
Buscamos la que ofrece mejor equilibrio entre inversión, consumo y amortización.
Ejemplo: mantener radiadores o instalar suelo radiante
Imaginemos dos alternativas.
Opción A: mantener radiadores
Inversión adicional para adaptar emisores: 2.000 €
Consumo estimado de calefacción: 5.500 kWh/año
Opción B: instalar suelo radiante
Inversión adicional por obra: 15.000 €
Consumo estimado: 4.500 kWh/año
Diferencia: 1.000 kWh anuales.
A 0,20 €/kWh: 200 € de ahorro adicional cada año.
En este ejemplo, invertir 13.000 euros adicionales para ahorrar 200 euros anuales exclusivamente en energía no tendría demasiado sentido económico.
Obviamente, el suelo radiante también ofrece otras ventajas de confort y puede aportar refrigeración mediante suelo refrescante, pero este ejemplo demuestra algo importante: una solución con mayor eficiencia energética no siempre es la que tiene mejor amortización económica.
¿Cuándo compensa claramente mantener los radiadores?
Mantenerlos puede ser especialmente interesante cuando:
- la vivienda está razonablemente bien aislada;
- los radiadores tienen buen tamaño;
- la casa puede calentarse con temperaturas de impulsión moderadas;
- no necesitas refrigeración a través de esos emisores;
- quieres evitar una reforma importante;
- sustituir la caldera por aerotermia es el objetivo principal;
- el ahorro frente al sistema actual sigue siendo relevante.
En estos casos puede conseguirse una buena instalación de aerotermia aprovechando buena parte de la infraestructura existente.
¿Cuándo habría que pensárselo más?
Habría que estudiar especialmente el proyecto cuando:
- la vivienda está muy mal aislada;
- necesita constantemente temperaturas de impulsión muy elevadas;
- los radiadores están claramente infradimensionados;
- la demanda térmica es muy alta;
- quieres utilizar también aerotermia para refrigeración;
- existen grandes diferencias de temperatura entre habitaciones.
Esto no significa automáticamente que haya que descartar la aerotermia.
Significa que probablemente no deberíamos limitar la obra a sustituir la caldera por una bomba de calor.
Puede ser necesario actuar también sobre emisores o envolvente.
Aerotermia de alta temperatura: ¿soluciona el problema?
Las nuevas bombas de calor de alta temperatura permiten producir agua a temperaturas que antes resultaban difíciles para una aerotermia doméstica.
Bioters trabaja, por ejemplo, con equipos para vivienda unifamiliar capaces de alcanzar temperaturas de agua de hasta aproximadamente 75 °C, precisamente para instalaciones donde se quieren conservar radiadores existentes.
Esto amplía enormemente las posibilidades de rehabilitación.
Pero nuevamente hay que diferenciar: temperatura máxima que puede alcanzar una máquina de temperatura a la que queremos que funcione habitualmente.
Que un equipo pueda producir 70-75 °C es muy útil para disponer de margen en situaciones concretas.
Pero desde el punto de vista del consumo, será preferible que durante la mayor parte del invierno pueda trabajar a 45, 50 o 55 °C si la vivienda y los radiadores lo permiten.
¿Qué tipo de aerotermia interesa para radiadores?
Más que buscar una etiqueta concreta de “aerotermia para radiadores”, hay que comprobar cómo se comporta cada máquina en las condiciones reales de nuestra vivienda.
Especialmente:
- potencia disponible con temperaturas exteriores bajas;
- COP a 45, 55 o 65 °C;
- temperatura máxima de impulsión;
- capacidad de modulación;
- comportamiento durante desescarches;
- potencia eléctrica de apoyo;
- SCOP en clima correspondiente;
- control de curva climática.
Dos bombas anunciadas con una potencia nominal de 12 kW pueden tener comportamientos bastante diferentes cuando fuera hace -5 °C y necesitamos agua a 55 °C.
Por eso la potencia nominal del catálogo no debería ser el único criterio de selección.
¿Merece la pena cambiar una caldera de gas por aerotermia manteniendo radiadores?
Puede merecer mucho la pena, pero hay que calcularlo.
Supongamos una vivienda que actualmente necesita: 20.000 kWh térmicos al año para calefacción.
Con una caldera de gas, tendremos que adquirir aproximadamente esa cantidad de energía térmica teniendo además en cuenta el rendimiento real de la caldera.
Con una bomba de calor con rendimiento estacional de 3:
20.000 ÷ 3 = 6.667 kWh eléctricos
Si conseguimos un SCOP de 4:
20.000 ÷ 4 = 5.000 kWh
La ventaja económica dependerá entonces de:
- precio del gas;
- precio de la electricidad;
- término fijo;
- rendimiento de la caldera;
- rendimiento real de la bomba;
- inversión inicial.
La comparación debería realizarse con consumos anuales reales de la vivienda, no con porcentajes genéricos de ahorro.
¿Y si actualmente tengo gasóleo?
En viviendas grandes, sustituir una caldera de gasóleo puede resultar especialmente interesante.
Muchos chalets con gasóleo disponen precisamente de:
- radiadores;
- consumos elevados;
- salas técnicas;
- grandes demandas de calefacción.
Aquí el ahorro potencial puede ser importante, pero también suele ser necesario estudiar bien las temperaturas de trabajo de la instalación existente.
No es raro que una caldera de gasóleo haya funcionado durante años con temperaturas muy altas simplemente porque era la configuración establecida.
Eso no significa que los radiadores necesiten necesariamente esa temperatura durante todo el invierno.
La curva climática puede marcar una gran diferencia en el consumo
Una instalación bien regulada no debería producir agua a 55 °C todos los días simplemente porque esa sea la temperatura necesaria cuando fuera hace mucho frío.
La curva climática adapta la temperatura de impulsión a las condiciones exteriores.
Por ejemplo:
| Temperatura exterior | Impulsión orientativa |
|---|---|
| 15 °C | 34 °C |
| 12 °C | 40 °C |
| 7 °C | 45 °C |
| 2 °C | 50 °C |
| -3 °C | 55 °C |
Esta progresión es similar al caso técnico para Madrid analizado por el IDAE.
El objetivo es sencillo:
producir el agua más fría posible que permita mantener el confort.
Cada grado innecesario de temperatura de impulsión obliga a trabajar más a la bomba de calor.
Radiadores y aerotermia en un chalet grande
En viviendas de 200, 300 m² o más, el estudio previo cobra todavía más importancia.
Una pequeña pérdida de eficiencia aplicada sobre una demanda térmica elevada puede representar muchos kWh adicionales cada invierno.
En estos proyectos deberíamos comprobar:
- carga térmica de cada estancia;
- potencia de los radiadores existentes;
- temperatura mínima a la que pueden cubrirla;
- potencia real de la bomba a baja temperatura exterior;
- rendimiento esperado durante toda la temporada;
- necesidad de sustituir únicamente determinados emisores.
A veces puede tener más sentido invertir 2.000 o 3.000 euros en mejorar algunos radiadores que instalar una bomba de calor más potente y hacerla trabajar durante 15 años a temperaturas demasiado elevadas.
Entonces, ¿cuándo compensa instalar aerotermia con radiadores?
Podemos resumirlo de forma bastante práctica.
Compensa especialmente cuando:
- quieres sustituir una caldera sin reformar toda la casa;
- tus radiadores son suficientemente grandes;
- puedes mantener el confort con agua a temperaturas moderadas;
- la vivienda tiene un aislamiento razonable;
- el consumo actual de calefacción es elevado;
- se selecciona una bomba de calor adecuada para trabajar con radiadores.
Puede seguir compensando, pero requiere adaptar la instalación, cuando:
- algunos radiadores se quedan pequeños;
- determinadas habitaciones necesitan más potencia;
- podemos reducir la temperatura de impulsión ampliando emisores;
- merece la pena combinar radiadores y fancoils;
- existen mejoras de aislamiento relativamente sencillas.
Hay que estudiarlo especialmente cuando:
- la casa necesita permanentemente 65-70 °C;
- tiene importantes pérdidas térmicas;
- la potencia necesaria es muy elevada;
- queremos instalar una máquina estándar simplemente porque “alcanza” la potencia nominal.
Cómo saber si tu casa puede aprovechar los radiadores actuales
Antes de presupuestar una instalación de aerotermia con radiadores conviene responder al menos a estas preguntas:
¿Cuánta energía necesita realmente la vivienda?
¿Qué potencia entrega cada radiador a 45, 50 y 55 °C?
¿Qué temperatura necesitamos en los días normales de invierno?
¿Qué temperatura necesitaremos durante los días más fríos?
¿Qué rendimiento ofrece la bomba de calor elegida en esas condiciones?
¿Compensa sustituir algún radiador para reducir la temperatura de impulsión?
Con esas respuestas podemos estimar el consumo y comparar diferentes configuraciones antes de realizar la instalación.
En Bioters trabajamos especialmente con viviendas unifamiliares y sistemas de alta demanda, incluidos proyectos donde se quieren mantener los radiadores existentes. Antes de seleccionar la bomba de calor analizamos la vivienda, los emisores y las condiciones reales de funcionamiento para estimar potencia y consumo.
Porque la pregunta no debería ser únicamente:
“¿Puedo poner aerotermia con mis radiadores?”
Sino:
“¿Qué tengo que hacer para que mi aerotermia funcione con esos radiadores al menor consumo posible?”


